El Estrellero: En la rima del hombre

Published On May 8, 2016 | By Martin Velazquez | Cultura, Entrevistas, Musica

A sólo días del lanzamiento de Drama, hablamos con Lautaro Barceló (Guitarra y voz) Y Juan Irio (Bajo y voz) de El Estrellero sobre las canciones del disco, el inicio de la banda y la actual escena platense.

 

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   Foto en Pura Vida: Sofía Di Girolamo/ 67 Lunas

 

Cuando en 1938 Juan José Dardo Rocha fundó la ciudad de La Plata, la elegante arquitectura y el caudal cultural de sus novicios pobladores – hacedores de una inmensa oferta plástica y teatral – hacían ya suponer que la ciudad de las diagonales se transformaría en la meca artística argentina por excelencia. Pero las armas y botas se empecinaron reiteradamente en oscurecer la sinceridad del arte. Tras la recuperación democrática y el quiebre de las prohibiciones, la ciudad platense emergió rápidamente como un potente disparador del rock en el país: la puesta artística de Skay Beilinson y Carlos Solari (líderes de Los Redondos) junto a Rocambole, y el magnetismo sofisticado de Federico Moura con Virus sirvieron como un importante piso para las próximas generaciones, en donde supieron brillar Los Casanovas y Los Baraja en los 80′ y Los Peligrosos Gorriones en los 90′. A pesar de la indiferencia de la industria por el rock en la actualidad, los músicos, en plan autogestivo y con la hermandad como lema, volvieron a colocar a La Plata en el semillero del género. Laptra, Uf Caruf!, Cala Discos y Concepto Cero, entre otros, son los sellos independientes que mueven a la escena y sostienen el espíritu de libertad que nunca debió perder el rock. La experiencia y creatividad de Juan Irio (ex Thes Siniestros) y Lautaro Barceló (Ex Orquesta de Perros y Canto al Cuerpo Eléctrico) supo fundirse con la frescura y energía de Gregorio Jáuregui (Batería), Alejo Klimavicius (Guitarra y coros) y Juan Baro Latrubesse (Teclados) para dar lugar a El Estrellero. Con más de un año rodando en los bares platenses, la agrupación finalmente dio luz a su debut discográfico: Drama. Con matices beatle y un sonido contemporáneo que busca escala en Wilco y Big Star, El Estrellero surge con la necesidad de recuperar el valor de las canciones y de copar la parada porteña de la mano del sello Fuego Amigo.

 

En cunas dispares

 

Grabado entre diciembre de 2015 y enero del presente año, Drama fue concebido por un lado en el Estudio Hollywood de City Bell, donde contó con la producción de Gabo Ricci, y por otro lado en El Desierto, el nuevo emprendimiento de Lautaro Barceló, quien tuvo la posibilidad de trabajar desde un ángulo más personal y desafiante. Editado por el ascendente sello Fuego Amigo, Drama fue presentado inicialmente el 25 de abril y está listo para ser llevado a lo largo y ancho del territorio argentino.

 

 

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Portada de Juan Irio sobre fotografía de Ariel Valeri

 

No existe comedia sin drama

 

El debut discográfico de El Estrellero muestra un trabajo arduo de ingeniería sonora, producto de cientos de ensayos, y deja en evidencia la creatividad contenida que desborda en cada uno de sus canciones. “La Fórmula”, el primer corte de difusión de la banda, ofrece un interesante juego de guitarras que elevan el sonido a un atmósfera de luz, un guiño a la mitología nórdica y una estrofa que resuena plácida y enfermiza: “El amor, que nunca dice nada/ El amor que nos trajo hasta acá/ Me prometió al oído, y fue su vanidad”. A continuación, “La Rima”, un corte más clásico y cercano al rock pop del costado solista de Juan, regala una de las mejores composiciones de Drama, en un juego de ausencias y recuerdos que parecen eternos. Sigue con el interesante cambio de ritmo de “Pobre Corazón” al minimalista “Deja que te Guarde”. Imposible no reconocer los destellos de los Estelares de Extraño Lugar y Amantes Suicidas a medida que transcurren las canciones. “Vamos a dar una vuelta/ A reír sin darnos cuenta/ A tener ganas de más”, invita “Es mejor”, uno de los grandes temas de Drama. Con una melodía que parece recorrer en segundos lo mejor del rock nacional de pasadas décadas, utiliza un gran recurso de sus silencios y explota con maestría los arreglos de guitarra sobre una base rítmica de energía positiva que no decae nunca. “Medicamentos” exhibe la poesía urbana de Lautaro sobre un trasfondo sonoro más en sintonía con la escena indie contemporánea. Para destacar el final con “Preámbulo a la Vigilia”, un onírico medio tiempo de rima precisa que se ahoga en una melodía espacial: “Solo aquella vez/ Logró hallar la luz y encontró la paz tapado de lodo/ Bella aurora astral/ Una hoz cortando las estrellas”.

 

 

Con vasta experiencia en tierras platenses, Lautaro Barceló y Juan Irio concibieron a El Estrellero como una agrupación que ansía recuperar el valor de las composiciones y el rol de la canción como tal. Lejos de aferrarse a lugares de conformidad, Drama potencia lo mejor de cada integrante de la banda y se ofrece como firme puntapié de una identidad musical propia, en una movida que por momentos se repite a sí misma.

 

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Foto: Facebook/ Lautaro Barceló

 

Su primer trabajo juntos fue en el disco solista de Juan, El Ideal de lo Común (2014), ¿fue un poco el punto de partida para la conformación de El Estrellero? ¿Qué se propusieron en ese momento?

J.I.- Habíamos compartido ensayos en la misma sala tiempo atrás y me gustó lo que hacía, así que lo llamé. Con el trabajo que hicimos para el disco solista se fue afianzando nuestra amistad. En ese momento, los dos veníamos de terminar con nuestros proyectos, él con Canto al Cuerpo Eléctrico y yo con Thes Siniestros; nos dimos cuenta que teníamos mucha empatía haciendo música juntos. Ahí es donde nos pareció una buena idea armar una banda que primero, por cierto, fue algo lento pero este último tiempo se aceleró bastante el trabajo.

L.B. – Estuvimos probando canciones hasta ver cuáles podían quedar, pero no pasaba mucho. Recién en 2015, que se sumó Goyo, empezamos a tomar una dirección. Cuando finalmente incorporamos a Alejo, la banda ya tenía un sonido armado. La idea con El Estrellero era ir proponiendo y que saliera algo más espontaneo en el día a día que el hecho de seguir una cierta estética, aunque ciertamente la tenemos.

Ambos venían con una importante experiencia previa. En el caso tuyo Lautaro, formando parte del colectivo de bandas Uf Caruf! Discos e integrando varias agrupaciones como Orquesta de Perros o Miro y su FOJ; vos Juan con casi ocho años ininterrumpidos con Thes Siniestros y tus canciones solistas. ¿Cómo fue el proceso de desaprensión, y qué sensación tuvo encarar una banda desde cero en un sello ajeno como Fuego Amigo?

J.I. – Thes Siniestros era una banda que ya tenía mucho tiempo rodando, ciertas cosas habían llegado a su límite y, además, las personalidades diferían un poco en sus pretensiones. Por ejemplo, yo quería que mis canciones sonaran de determinada manera y me daba cuenta de que terminaban yendo para otro lado, y eso no me resultaba cómodo. Con El Estrellero, al ser una banda que comenzó desde cero, se encontraron ciertas facilidades a raíz de la frescura con que las ideas son incorporadas.

L.B. – No se si fue realmente una separación o un corte. Lo que tenía en ese entonces era un colectivo de bandas con amigos y lo que sucedió fue que, de repente, nos empezaron a salir muchas cosas para las cuales no estábamos del todo preparados. En mi caso, estuve casi dos años conectado con una escena donde tocaba dos o tres veces por semana, que era un locura, pero me gustaba porque era mi forma de vida. Con El Estrellero la idea quizás es no llevarlo tan intensamente pero si armar fechas y tocar seguido.

Si bien la composición de Drama estuvo repartida entre los dos – Juan en temas como “La Fórmula” y “Es Mejor”, Luciano en “Deja que te Guarde” y “Medicamentos” -, hay una línea poética en su escritura, que incluye metáforas y analogías, que se mantiene a lo largo del disco. ¿Cómo se dio ese trabajo y la elección de las canciones?

J.I. – Fue un trabajo del día a día de la banda, puliendo aquellas características que sobresalen de cada uno para encontrar un sonido propio. Tratamos de evitar que parezca un disco entre dos músicos, porque en realidad es una banda. Cuando escuché las canciones de Lautaro por primera vez, reconocí aspectos de mi propia composición: sonidos y matices que él elige, que yo también habría elegido. Eso nos hizo más fácil construir un estilo unificado.

L.B. – La canciones que elegimos fueron las que probamos en los ensayos, y tratamos de tomar aquellas que nos hacían falta en el disco y nos interesaban. La línea poética, en todo caso, es más casual; sí con Juan hablamos mucho de música y de literatura, pero no hubo un hilo que nos propusiéramos seguir.

Respecto a la grabación del álbum, parte de ésta fue realizada en el estudio El Desierto, un proyecto que vos Lautaro venís impulsando. ¿Cómo surgió este proyecto y por que Drama no se grabó en su totalidad allí?

L.B. – No se realizó totalmente porque todavía no está el espacio físico que me permita grabar todos los instrumentos en vivo, por eso Drama también lo grabamos en el Estudio Hollywood en City Bell, donde allí ofició como técnico/ingeniero Gabo Ricci. Lo mio fue más que nada agarrar los manuales de grabación y ponerle “mucho huevo” en la teoría. Si bien he grabado muchos discos, por ahí no sabía técnicamente para que servía cada función. Con Drama el resultado final fueron quince canciones, que posteriormente pasaron a ser diez, las cuales elegimos no por una cuestión estética sino porque eran las canciones que podíamos terminar. Nos propusimos tener el disco para mediados de marzo y así finalmente fue.

Los dos tienen una necesidad constante de generar movidas y materiales paralelos, ¿el objetivo ahora es volcarse completamente a El Estrellero o tienen pensado otro lugar para descargar sus ideas?

J.I. – Por ahora me voy a enfocar en El Estrellero. Entre mi primer disco solista y este último pasaron doce años casi. Sí tengo pensado hacer un álbum que sea sólo de guitarra y voz, que no me ocupe demasiado tiempo; tiene que ver con canciones más espontáneas que me surgen, que toco solo en mi casa y que me gustaría poder dejar algún registro. Pero lo principal es El Estrellero, es un proyecto que me encanta y que me enamoró desde el primer día.

L.B. – Si bien es cierto que Drama esta compuesto mas del 90 por ciento por Juan y por mí, ahora en las nuevas canciones está trabajando ya Alejo. Por eso es bueno saber que hay que manejar tanto el ego como la energía, no perder el eje y saber escuchar al otro; ver lo que tiene para mostrar.

La escena platense siempre fue muy importante para el rock, pero últimamente el under tuvo una explosión bastante grande en la ciudad, ¿Cómo lo vieron ustedes desde adentro?

J.I. – Ayudó en parte el ser una ciudad universitaria y poder nuclear personas de diferentes regiones, expectantes de poder disfrutar del arte. Si bien no hay una cantidad de bares importante – por decisiones políticas, como está sucediendo con Pura Vida – sí hay un circuito de bandas independientes que es muy fuerte. Lo que sucede acá es que no existen esas presiones que tienen muchas veces las bandas porteñas; en La Plata los músicos se juntan para tocar sea cual fuere el motivo. Eso genera que se armen recitales en casas particulares para cien personas.

L.B. – Desde Los Redondos, pasando por Virus, los Peligrosos Gorriones, o más adelante Guasones y Estelares; hay un montón de bandas grandes que salieron de acá. Algunas son amigas nuestras, otras amigos de cercanos, pero en sí todos nos conocemos. Desde los cinco años ya escuchaba a Los “Gorriones”. Mi primer profesor de guitarra fue Germán Novarini cuando yo tenía doce años, que después fuera guitarrista de (Francisco) Bochatón. Ya con Uf Caruf! teníamos enfrente a Cala Discos que era un sello un poco más grande con el que nos peleábamos a veces por los lugares. Después con Laptra, previo a su explosión, en un primer momento teníamos algunos roces, pero después terminamos siendo muy amigos. No es que no haya competencia en la escena platense sino que es como una familia con la que a veces discutís.

Desde hace un tiempo muchas bandas under del interior se abrieron a mostrar su trabajo en Buenos Aires y sus alrededores, ¿Adonde les gustaría llegar a ustedes con al propuesta de El Estrellero?

J.I. – La idea es mostrar la banda, empezar a tocar por el interior. Estamos trabajando en unas fechas en Rosario y San Pedro entre otras. El año que viene queremos concretar algunas ideas que vienen surgiendo en el horizonte pero que aun son incipientes, pero que tiene que ver con poner a girar a la banda. No es fácil mover a una banda independiente pero se puede, el disco gusta y nosotros lo sentimos como músicos.

L.B. – Me encantaría tocar en todos lados, mientras más excéntrico mejor. Si pudiera tocar en Japón sería feliz. Cuando hablamos de que una banda es independiente, en parte es ficticio. En todas las bandas en las que estuve, siempre tuve alguna puerta que me llevó a otro lugar. Vos sos dueño de lo que hacés pero, aparte, siempre aparecen cosas. Con Uf Caruf! nos invitaron dos veces al Primavera Sound en Barcelona como gestores culturales, a un lugar al que no pertenecíamos pero a su vez sí eramos parte. En conclusión, se tienen que dar varias cosas aleatorias para poder llegar a expandir tu música. Con El Estrellero hemos tocado en espacios grandes y otros más chicos, pero ojalá podamos tocar en otras provincias y todo se de para que eso suceda.

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